Hot Rod
Al momento de hablar de tuning o personalización de coches, es imposible dejar de referirse a la tendencia o el estilo conocido como “Hot Rod”. La expresión Hot Rod, originalmente, comenzó a empelarse para referir a aquellos coches que fueron expresamente modificados en su aspecto o en su funcionamiento mecánico con determinado objetivo.
En los Estados Unidos post Segunda Guerra Mundial - y especialmente en el vasto estado de California - la expresión Hot Rod alcanzó un importante desarrollo. En líneas generales, se trataba de modificaciones que se implementaban sobre algún Ford modelo A, modelo T o producido en los años 1934 o 1932. La modificación central era una notoria reducción del peso y se extendía a la eliminación de alguno de sus asientos, los parabrisas, las defensas, los topes, etc.
En el plano mecánico, además, se procedía a modificar el motor con el objetivo de alcanzar una potencia máxima a la que el coche ofrecía desde su salida original de la fábrica. Además, con el objetivo de intensificar aún más el componente personal de la unidad, el Hot Rod incorporaba el uso de la pintura como seña distintiva (con diseños elegantes, cuidado, originales).
A partir de la década del cincuenta del pasado siglo veinte, el Hot Rod adquirió una fuerte popularidad de la mano, sobretodo, de una serie de publicaciones especializadas así como de varias tiendas dedicadas a los accesorios y a la temática del tuning que hicieron del Hot rod una marca distintiva dentro de la entonces incipiente tendencia a personalizar los coches. |